miércoles, 1 de diciembre de 2010

Recuerdos....

Instituto Comercial Mixto Juan XXIII

Uno de los Institutos que forma parte de los 200 años de educación, es el Instituto Comercial Mixto Juan XXIII.
El ciudadano Horacio Ascaini lo recuerda de la siguiente manera....




Recordar cuando allá por octubre de 1963 entramos la mayoría de los 80 chicos a inscribirnos en una de las habitaciones de la antigua casa parroquial. Un escritorio y una mesita con máquina de escribir, además de un afiche de la Marina Mercante que promocionaba la búsqueda de " Peritos Mercantiles ".

Recordar que nos atendían el querido Padre Martinez y una tal Susana y nos decían que era una pre-inscripción por que para 1964 el colegio abriría sus puertas.

Recordar aquel lunes 16 de marzo de 1964 a partir de las 7:40. Muchos de nosotros ni siquiera nos conocíamos, pero nuestros uniformes ya nos iba marcando un camino, una presencia, un lugarcito en la comunidad.

Recordar ese primer año, con las dos "aulas-habitaciones" totalmente colmadas de alumnos. . . con un simple "foquito" que ayudaba a la luz natural que entraba por la ventana. . . con poco espacio para que el profesor pueda escribir en el pizarrón. . . con las paredes con humedad y que, cuando llovía, no nos podíamos acercar por miedo a que estuviera electrificada. . .

Como no recordar, que faltaban muchas cosas pero nunca faltaron las ganas de seguir hacia adelante. No faltaron las ganas de nuestros padres en juntar el dinero para que el colegio funcionara. No faltaron los aportes de los comerciantes y de hombres y mujeres de la ciudad y del campo para ir paliando las distintas necesidades educativas.

Recordar que en ese primer año, después que en la última hora del día anterior nos habíamos "tirado tizas entre nosotros ", la rectora del colegio nos retó, pero además nos dijo que la mayoría de los profesores y docentes no cobraban sus sueldos hacía más de tres meses. . . que ni siquiera se podían comprar borradores, ni tizas, ni mapas ni . . .

Recordar que en segundo año, nos "metieron" en un aula muy chiquita y los bancos eran los de la iglesia, a los que les habían agregado una madera para apoyarnos. Incómodos, deberíamos decir que incomodísimos, hasta que. . . los varones que íbamos a Educación Física, a la tarde, decidimos hacer una pegatina con distintos requerimientos en todo el colegio, y en simple hojas de carpetas se estamparon inscripciones como: " queremos bancos nuevos ". Conclusión, dos compañeros se llevaron 24 amonestaciones y cinco días de suspensión, sin poder entrar al colegio. Ese año, tuvimos los primeros bancos nuevos.

Recordar los primeros pic-nic, " los primeros huevazos ", las cosas (bailes, carreras de motos, picadas de autos, quioscos, lavar autos, vender pasteles y masitas, organizar búsquedas del tesoro o del zorro, cortar césped) que comenzábamos a hacer para juntar dinero que nos permitió hacer viajes para visitar la fábrica Ford (1965), la fábrica Olivetti (1966), y dos viajes de egresados, uno por diez días a Mendoza (1967) y otro por una semana a Mar del Plata (1968). Parece increíble que hoy, cuando cuento esto, muchos de nuestros alumnos y de nuestros hijos no alcanzan a comprender el valor que han tenido para nosotros todas estas experiencias: trabajar en grupo, sacrificarse, unirse en las decisiones y tirar todos del mismo carro para que pudiéramos cumplir con nuestros objetivos.

Recordar que además, hicimos distintas donaciones: pizarrones, borradores, mimeógrafo, escritorios y hasta ayudamos a pintar las nuevas paredes que nuestros padres y la comunidad, con tanto sacrificio, iban levantando.

Recordar cuando "le sacamos" el "vino de misa" que tenían " los curas " y lo guardamos entre recreo y recreo en una montaña de arena con el sol a pleno. . . y después, hacíamos "una misa comunitaria" en el patio. . . Recordar las " ratas" y las veces que hicimos "paro" porque los días martes teníamos hasta la 7ma. hora y con las materias más difíciles.

Recordar a todos y cada uno de los docentes, y hasta aquél que a los varones que se portaban mal les colgaba un chupete color rosa y los hacia parar frente al curso a dar la lección, ¡ cómo nos hacían estudiar! Teníamos exámenes bimestrales, trimestrales y cuatrimestrales. Los profesores debían guardar las preguntas que tomaban en el escrito, en la Dirección, una semana antes de la fecha y qué difícil era. Tan difíciles, que aún cuando "hipotéticamente" la hubiésemos sabido "antes" igual teníamos que "consultarlas". . .

Recordar que allá por octubre de 1968 comenzamos a "festejar" la obtención de nuestro título de Peritos. . . los asados, las serenatas, las cenas, " las bombas de estruendos que tirábamos frente a la casa de todos los profesores y uno de ellos nos denunció. . ." Recordar, la alegría de mi viejo y del Padre Martinez, que ya no están.

Recordar que empezamos a hablar de fierros, de cronómetros, de picadas. Es que un compañero, más bien callado, hasta se diría tímido pero con un gran corazón, nos enseñaba a ser respetuosos, nunca un grito, nunca un problema que no se pudiera solucionar. . . sí hasta comenzamos a ir a las primeras "carreras con los grandes y con las grandes. . ." El autódromo, el Maipo, el ACA, ya desde el viernes y a veces desde el jueves desaparecíamos de Casares porque íbamos detrás "del Toro ", pero además, íbamos con "el Toro". Nosotros mas que Toro te decíamos "Gallego", es que hasta por la edad era un poco el " padre de todos nosotros".

Recordar que cuando cumplimos los primeros 25 años toda la promoción con sus respectivas familias estuvimos pasando una jornada llena de alegría y recuerdos en tu quinta, Gallego . . . y hasta habíamos comenzado a soñar el próximo encuentro, cuando llegáramos a los 30 años. . .

Recordar. . .que a pesar de todo, el Colegio "Juan XXIII" nos brindó el título que hoy podemos exhibir orgullosamente.

Y podemos seguir recordando . . . la falta de "nuestros padres". . . las aventuras de nuestros 5 años de peritos. . . las vivencias que transmitimos a nuestros hijos . . .las experiencias que nos dio el "Colegio Comercial Mixto Juan XXIII".

Por todo lo que ahora es recuerdo y por el presente que nos ayudaron a construir. ¡Muchas Gracias!

  
Horacio Eduardo Ascaini

(Cintia Peli)

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